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Bajo el reinado de Felipe V y por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga se funda en Madrid la Real Academia Española en el año 1713. La institución, con personalidad jurídica propia, está inspirada en el modelo de la Academia Francesa y se crea con la misión de trabajar al servicio del idioma español. Desde entonces se ha dedicado a preservar el buen uso y la unidad de una lengua que está en permanente evolución y expansión.

Fernando de Silva Álvarez de Toledo, duque de Alba, accede en 1754 a la Dirección de la RAE. El rey Fernando VI le concede un lugar a este organismo cultural en la Real Casa del Tesoro, dependencia anexa al Palacio Real, en la actual plaza de Oriente de Madrid donde permaneció durante 40 años, aunque su sede aún continúa en la capital española, en un edificio construido expresamente para tal fin inaugurado en 1894.

La RAE tiene como principal misión velar por que se mantenga la unidad ante las transformaciones que se adviertan en el idioma en todo el ámbito hispánico. Junto con otras 23 Academias de la Lengua correspondientes a cada una de las naciones donde se habla el castellano integran la Asociación de Academias de la Lengua Española, cuyo lema es «una estirpe, una lengua y un destino». A raíz de su creación, en 1951 en México, comienza a desarrollarse una política lingüística que involucra a todas las Academias de España, América, Filipinas y Guinea Ecuatorial, con el fin de establecer las normas sobre léxico, gramática y ortografía para todos los hispanohablantes. La Asale, junto a la Real Academia Española, fue honrada con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2000, para estimular sus esfuerzos de colaboración y consenso.

Entre 1713 y la actualidad ha habido un total de 483 académicos de número en la RAE. Un miembro de número, o miembro numerario, es aquella persona que cuenta con un carácter fijo dentro de la organización. El Pleno, máximo órgano representativo, está integrado por todos los académicos de número y celebra sus sesiones semanales los jueves durante una hora bajo la Presidencia de su director. El propósito, según establece el reglamento vigente, es tratar sobre «las tareas lingüísticas y literarias reguladas en los estatutos» y plantear «las deliberaciones concernientes a su gobierno y administración».

Una vez aprobadas las actas de la sesión, se tratan los asuntos generales y de régimen interno. Cuando el director señala, se presentan enmiendas y sugerencias de nuevas entradas para el diccionario; una vez examinadas las propuestas formuladas por las diversas comisiones se emiten las resoluciones y en caso de que se origine alguna disparidad de criterio, se resuelve a través de votaciones.

Hay comisiones generales y comisiones de pleno que se convocan cuando los trabajos académicos lo requieren; sus integrantes se reúnen regularmente para estudiar proposiciones de enmiendas y de introducciones de nuevos vocablos en el diccionario.

Entre las naciones hispanohablantes que integran la Real Academia Española se encuentra nuestro país, Venezuela, desde 1883, así como Colombia: Academia Colombiana de la Lengua (1871); Ecuador: Academia Ecuatoriana de la Lengua (1874); México: Academia Mexicana de la Lengua (1875), y El Salvador: Academia Salvadoreña de la Lengua (1875).

Para finalizar podemos concluir en que es importante la existencia de la Real Academia Española y de su «hija», la Asociación de Academias de la Lengua Española, porque de otra manera cada país escribiría como le «diera su real gana» ya que habría distintas normas, manuales y estilos, y el público consultaría otras fuentes muy diferentes a las académicas.