Juegos tradicionales para niños

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Juegos tradicionales, juegos folclóricos, juegos populares o juegos de toda la vida. Hay muchas maneras de denominar a esos juegos infantiles que siguen manteniéndose en la cultura popular generación tras generación. Juegos con los que se divirtieron nuestros abuelos, nuestros padres, nosotros y con los que pueden seguir divirtiéndose nuestros hijos. Juegos que, aunque muy diferentes, tienen un elemento común: no son necesarias las nuevas tecnologías para desempeñarlos.

Algunos de estos juegos son tan antiguos que datan, incluso, de la Antigua Grecia. Y su supervivencia depende de que las nuevas generaciones los conozcan.

Los niños disfrutan jugando, sin pantallas, con amigos, con otros niños. Los juegos al aire libre  les permiten divertirse mientras corren, saltan, hacen ejercicio, se relacionan y disfrutan de la libertad de jugar en la calle. Por eso, hacer que perduren los juegos populares como el escondite, saltar a la cuerda, la gallinita ciega o el pañuelo es importante para seguir transmitiendo valores intelectuales y físicos tales como la amistad, el deporte, la creatividad, la imaginación, la frustración, aprender a perder y a ganar, aprender a superarse…

Pero, más allá de la tradición, los niños con estos juegos folclóricos se lo pasan en grande, ya que se trata de juegos clásicos, sencillos y que no precisan de muchas cosas. Los juegos tradicionales se realizan sin ayuda de juguetes tecnológicamente complejos, sino con el propio cuerpo o con recursos fácilmente disponibles en la naturaleza (arena, piedrecitas, hojas, flores, ramas, etc) o entre objetos caseros (cuerdas, papeles, tablas). Sin duda alguna, los juegos populares estimularán el desarrollo físico e intelectual de los niños y la capacidad para hacer amigos.

Su objetivo puede ser variable y pueden ser tanto individuales como colectivos; aunque lo más habitual es que se trate de juegos basados en la interacción entre dos o más jugadores, muy a menudo reproduciendo roles con mayor o menor grado de fantasía. Generalmente tienen reglas sencillas. Las relaciones sociales establecidas por los niños en los juegos, especialmente cuando se realizan en la calle y sin control directo de los adultos son una parte fundamental del desarrollo emocional, cognitivo e intelectual de los niños. Esto no quiere decir que debamos despreocuparnos de dónde juegan los niños o dónde están, solo significa que los niños juegan por su cuenta, sin intervención de los padres. 

Juegos tradicionales: La carrera de sacos

La carrera de saco es un juego en grupo que debe realizarse en una superficie sin obstáculos, ya que las caídas son inevitables. Los niños deben colocarse en línea recta y meter los pies dentro de un saco y, cuando alguien da la orden de salida, salen todos haciendo una carrera, manteniéndose agarrados al saco. Durante toda la carrera, los pies deben estar dentro del saco. Gana quien llega primero a la línea de meta.

Juegos tradicionales: Gallinita Ciega

El mínimo de jugadores de la Gallinita Ciega es cuatro personas y se necesita un pañuelo para cubrir los ojos a la persona que hace de gallinita. Para decidir quién empieza a ser la gallinita, se puede hacer un sorteo. Una vez se le han vendado los ojos, el niño deberá dar vueltas sobre sí mismo cantando la siguiente canción: «Gallinita ciega, que se te ha perdido una aguja y un dedal, date la vuelta y lo encontrarás». Una vez terminada la canción, la «gallinita» deberá encontrar a los demás niños.

Juegos tradicionales: El pañuelo

Este juego enfrenta a dos equipos compuestos por el mismo número de personas. A cada miembro del equipo se le asigna un número que estará emparejado con el rival que tenga el mismo número. Una persona hace de juez y debe decir en voz alta el número. Los dos participantes, cada uno de un equipo, que tengan este número deberán correr para coger el pañuelo y llevarlo a su base. Si el que coge el pañuelo es pillado antes de llegar a su base, perderá el punto.

Juegos tradicionales: El juego de las sillas

Para jugar al juego de las sillas debe haber tantas sillas como participantes haya en el juego, y se quitará una silla antes de empezar. También se necesitará un reproductor de música. Se colocan las sillas formando un círculo con los respaldos hacia dentro. Los niños se sitúan de pie alrededor de las sillas, uno detrás de otro. La persona que controla la música la hace sonar. Mientras suena, los niños deben girar alrededor de las sillas. En el momento en que la música para, cada jugador deberá sentarse en una silla. El que se quede sin silla quedará eliminado.

Juegos tradicionales: El escondite

El escondite es un juego en grupo en el que un niño tiene que contar con los ojos cerrados hasta el número que se acuerde entre todos y, al terminar la cuenta, debe avisar en voz alta a los demás. Entonces, debe salir a buscar a los demás niños, que se habrán escondido mientras el pequeño contaba con los ojos cerrados. Cuando el niño encuentra a alguien, debe tocarlo para eliminarlo y seguir buscando. Para salvarse, los niños que están escondidos tienen que correr al lugar donde estaba contando y tocarlo antes de que les atrape.

Juegos tradicionales: La rayuela

Con una tiza se dibuja un diagrama compuesto por 10 cuadros y se escribe en cada cuadro un número del 1 al 10. El niño debe situarse de pie detrás del primer cuadrado y lanzar una piedra encima del diagrama. La casilla en la que cae la piedra no se puede pisar. El pequeño comenzará el circuito con un salto a la pata coja (si hay un cuadro) o a dos pies (si el cuadrado es doble). El objetivo consiste en ir pasando la piedra de cuadro en cuadro hasta el número 10 y volver. Si el niño se cae o la piedra sale de cuadro, deberá rendirse.

Juegos tradicionales: Saltar a la cuerda

Saltar la cuerda se trata de un juego muy beneficioso para los niños, ya que les permite realizar un ejercicio físico muy completo mientras se divierten. Se trata de que el niño salte la cuerda acompañado de una canción. Sin darse cuenta, el niño salta y salta sin parar, realizando un excelente ejercicio físico para su organismo. Es una actividad perfecta para compartir con los amigos al aire libre.

Juegos tradicionales: El juego del rescate

Jugar al rescate es muy sencillo. Se necesita un grupo amplio de personas y un espacio abierto para poder correr sin peligro. El grupo se tiene que dividir en dos. Se delimita el área de acción, ya que si la zona es demasiado extensa el juego será aburrido. Después se volverá a sortear quién es el equipo que se escapa y cuál el equipo que tendrá que buscar y pillar.

El equipo que escapa deberá salir corriendo, mientras que el bando contrario tendrá que esperar hasta perderlos de vista. Cuando los oponentes se han escondido, el segundo equipo sale en la búsqueda del primero. El objetivo es capturarles. Para ello sólo tendrán que tocarles y serán atrapados. Entonces los prisioneros son trasladados hasta el punto de partida y allí formarán una fila tomados de la mano.

Pero el juego no acaba aquí, ya que los prisioneros podrán ser rescatados en cualquier momento por un compañero. Para ello tendrán que chocar la mano del primero de la fila y todos podrán moverse pero con el inconveniente de que tendrán que hacerlo tomados de la mano. El juego termina cuando todo el equipo es capturado, cambiándose los roles y volviendo a empezar de nuevo.

Juegos tradicionales: Jugar a la ajedrez

El ajedrez es un juego de estrategia de mucha profundidad, que requiere concentración y habilidad del jugador. Grandes ajedrecistas de la historia empezaron a jugar al ajedrez desde la infancia, por eso se recomienda a los padres que deseen que sus hijos jueguen al ajedrez, que les enseñen lo antes posible. Cuanto antes aprendan los niños, mejores y más destrezas desarrollarán.

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Juegos tradicionales: El ratón y el gato

El ratón y el gato consiste en hacer un círculo entre los niños agarrados de la mano. Dos de ellos se escogen al azar: uno hará de gato y el otro de ratón.

Mientras suena la canción, el ratón correrá por los huecos formados entre los brazos de los niños. El gato le perseguirá, pero los niños bajarán los brazos para no dejarle pasar. Cuando el gato toca al ratón, el ratón pasa a ser el gato.

Juegos tradicionales: Trompo

El trompo es un juego de habilidad y destreza. Consiste en lanzar al suelo el trompo, enrollado en una cuerda, haciéndola rodar sobre sí misma sobre la punta metálica del extremo. Dicha punta tiene que estar bien sujeta y encajada en la madera.

Juegos tradicionales: Juegos con las palmas de las manos

Los juegos con las palmas de las manos son muy populares y se pueden realizar en cualquier lugar. Se trata de juntar las palmas de las manos mientras se canta una canción. Pueden jugar dos o más niños y han de chocar las palmas de diferentes formas: una hacia arriba y otra hacia abajo, en el medio, de lado, etc. El juego de las palmas ayuda a potenciar la memoria y la coordinación de los pequeños.

Juegos tradicionales: Balón prisionero

El balón prisionero es un juego tradicional que se suele practicar en clases de educación física. Se dividen en dos equipos y una cancha se divide en dos. Se ubican los equipos, uno a cada lado de la cancha. De cada equipo habrá un jugador (delegado) situado en el campo contrario por fuera de los límites del rectángulo. Con una sola pelota en juego los jugadores de uno y otro equipo tratarán de ”quemar” a jugadores del otro equipo arrojando la pelota para que esta los golpee sin ningún pique previo y caiga al suelo. Los jugadores quemados irán al área donde se encuentra el delegado y podrán quemar a los jugadores contrarios si la pelota llega hasta sus manos y con esa pelota le dan a alguien del equipo contrario.

Juegos tradicionales: Jugar a las chapas

Jugar a las chapas es un juego de habilidad que consiste en recorrer un circuito con una chapa o tapón de botella. Consiste en pintar en el suelo con una tiza un circuito de dos líneas paralelas, bastante largo y con numerosas curvas, donde se marcará la línea de salida y la de llegada. Cada jugador recorrerá con su chapa el circuito dibujado. La forma de mover la chapa es golpearla con la uña del dedo corazón ayudándose para tener más precisión y fuerza en el tiro con el dedo pulgar. Las salidas del circuito se penalizan con volver a empezar. Está permitido chocar unas chapas con otras para así hacer salir del circuito al otro participante.

Juegos tradicionales: Metras o canicas

El juego de las canicas es otro de los juegos tradicionales más antiguos. Existen numerosas formas de jugar a las canicas como por ejemplo “El bombardero”, donde trazamos un círculo de unos 30 centímetros en el suelo y cada uno de los jugadores coloca el mismo número de canicas en el centro del círculo (tres, cuatro o cinco). El objetivo de este juego es sacar las canicas del círculo, las canicas que salgan del círculo serán del jugador que las haya sacado. El juego se acaba cuando no quedan canicas en el círculo.

O “El círculo” donde dibujamos un círculo de aproximadamente medio metro, y una línea alejada del círculo como referencia de tiro, también podemos poner una marca. Dentro del mismo colocamos las canicas que queramos apostar. Los jugadores por turnos intentarán sacar las canicas del círculo para quedarse con ellas, si consigues sacar alguna canica podrás seguir tirando mientras que si fallas tendrás que esperar tu turno. El juego terminará cuando no queden canicas en el círculo.

Juegos tradicionales: El yoyó

Este divertido juguete está compuesto por dos discos de madera, plástico o metal unidos por un pequeño eje central. Una cuerda va atada a este eje y se enrolla para iniciar el juego. El movimiento básico del yoyó consiste en dejarlo caer desenrollando la cuerda sostenida por el otro extremo en un dedo de la mano y luego hacerlo volver a subir, enrollando nuevamente el cordel.

Juegos tradicionales: Tres en raya

Sobre un papel se dibujan dos líneas horizontales y dos verticales para formar una cuadrícula con nueve espacios. Se juega uno contra uno: un jugador deberá dibujar cruces y el otro círculos tratando de poner tres cruces o tres círculos en raya (seguidos en vertical, horizontal o diagonal) para ganar al contrincante. Puede haber uno de los dos que gane o el juego puede quedar en empate.

Juegos tradicionales: Tira de la soga

Este es otro de los  juegos más populares de la infancia, aunque también hay en muchas fiestas patronales en las que hacen este juego entre adultos. Se forman dos equipos y cada uno se pone al extremo de una soga y se hace una marca en el suelo. Cuando se dé la señal de inicio, ambos equipos deben tirar de la soga en dirección opuesta para tratar de que los jugadores contrarios sobrepasen la marca del suelo y pierdan. Es importante que se hagan los equipos con niños de edades similares para que estén más o menos compensados.

Juegos tradicionales: El escondite inglés

Otro de los grandes clásicos es el escondite inglés, que consiste en un jugador que cuenta de cara a la pared diciendo “Un, dos tres, al escondite inglés, sin mover las manos ni los pies». El resto de jugadores deben tratar de avanzar hacia la pared y tocarla para ganar, pero el “guardián”, una vez que termina de contar, debe darse la vuelta y si ve a algún jugador moviéndose, este debe retroceder y volver hasta el inicio para empezar su avance.

Fuente: serpadres.es

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