Su uso se disparó un 162% en el primer semestre de 2020, y siguió creciendo un 54% durante el resto del año, siendo España la región con el mayor aumento en el uso de este tipo de aplicaciones.

Google Classroom pasó de 40 millones de usuarios a nivel global en 2019 a 150 millones en 2020 –casi cuatro veces más–. Es un claro ejemplo de la importancia que cobraron las aplicaciones educativas durante el pasado año como consecuencia de la pandemia. Durante meses se han convertido en las sustitutas de las clases presenciales, y a día de hoy siguen siendo la herramienta fundamental para el modelo de enseñanza híbrida.

Según el último informe de la plataforma Qustodio sobre hábitos digitales de los menores, el uso de las apps educativas se disparó un 162% en el primer semestre, coincidiendo con el cierre de los centros y el periodo de confinamiento estricto en casa, y el resto del año creció un 54%, siendo España la región con el mayor aumento en el uso de este tipo de aplicaciones durante la pandemia y con el mayor promedio de tiempo de conexión.

En cuanto a las plataformas de gestión del aprendizaje, Google Classroom continúa siendo la aplicación más popular a nivel mundial y también en nuestro país. Le siguen aquí en España la red Edmodo, la plataforma de contenidos BlinkLearning, la herramienta EdPuzzle, la aplicación Aula Virtual 3 de Santillana y el proyecto SM Savia, aunque todas estas últimas con porcentajes de uso más bajos que Google Classroom.

En el caso de las aplicaciones pedagógicas, los niños españoles dedican la mayor parte del tiempo a Kahoot! y Quizlet, aunque en nuestro país este tipo de servicios educativos no son excesivamente populares y el tiempo de uso diario no sobrepasa los 14 minutos. En otros mercados, como EEUU y Reino Unido, sí que tienen más éxito: Khan Academy es la más usada a nivel global y en EEUU, e IXL la favorita en Reino Unido.

Un 162% más de uso

El tiempo que los niños dedican a este tipo de aplicaciones se disparó un 162% durante la cuarentena de primavera del pasado año. El momento de mayor uso fue entre las 10:00 y las 11:00 de la mañana, aunque los niños seguían utilizándolas durante toda la jornada lectiva tradicional, lo que se corresponde con las horas que asistían a clase a través de internet.

A medida que fue transcurriendo el año, el tiempo que los niños dedicaron a estas aplicaciones creció un 54% antes de volver a niveles más bajos, aunque su uso sigue siendo imprescindible para el buen funcionamiento del modelo de enseñanza híbrida.

Sin embargo, la polémica por los riesgos de seguridad ha acompañado a algunas de estas apps. Google Classroom, por ejemplo, ha sido acusada de almacenar datos relativos a las actividades y la ubicación de los alumnos fuera de los horarios de clase.

Fuente: magisnet.com

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