Por Yudeisi Quiaro

Estimular a los niños desde temprana edad resulta muy beneficioso para favorecer su aprendizaje, y así ayudar a desarrollar al máximo sus potencialidades y prevenir la aparición de déficit asociada a riesgos bio-psico-sociales. Esta estimulación es realizada con un conjunto de medios, técnicas y actividades que, con un basamento científico, se aplican de forma sistemática y secuencial en niños, con o sin necesidades educativas especiales, desde el nacimiento hasta los seis años de edad.

Y son justamente en los primeros seis años de vida del ser humano en los que la estimulación, valiéndose del proceso de plasticidad cerebral en el cual las células del cerebro se reconstruyen constantemente, favorecen el proceso de aprendizaje de los infantes, siendo la escuela, después del hogar, el sitio más idóneo para desarrollar planes de estimulación temprana.

Pero, ¿qué debemos estimular? Seguramente muchos nos hemos hecho esta pregunta, y la respuesta es muy sencilla: nos enfocaremos en las áreas del desarrollo humano.

  • El área cognitiva: Permitirá comprender y relacionarse con los demás, lo que hará que se adapte a nuevas situaciones haciendo uso del pensamiento. En esta área se desarrollan los procesos cognitivos, tales como la atención, la concentración y la memoria.
  • El área motora: Cuando las áreas motoras, fina y gruesa, se estimulan se desarrollan la habilidad para moverse y desplazarse, la postura y el equilibrio, además del control oculo-manual.
  • El área socio-emocional: Potencia las experiencias afectivas de socialización que permite a los niños sentirse seguros y queridos, capaces de relacionarse con sus pares y cuidadores.

Hay que tomar en cuenta que para iniciar un plan de estimulación temprana se deben considerar varios aspectos, tales como los siguientes:

  • La disposición de los niños: El docente debe conocer las características de su grupo de estudiantes. Si se desea iniciar un plan de estimulación a principios de año escolar, se recomienda primero haber realizado un proceso de diagnóstico y caracterización de su grupo, para así planificar las actividades que mayor favorezcan al conjunto de infantes.
  • Organizar el ambiente y el material: Bien sea que la actividad se realice dentro o fuera del aula de clases (aprovechando los otros espacios del centro educativo, tales como la cancha, el patio o salón de usos múltiples). Es imprescindible que el espacio se adapte a la actividad para evitar accidentes durante su ejecución. Por otro lado, se debe preparar el material con anterioridad para tenerlo disponible el día de la jornada, además de considerar que los recursos a utilizar deben estar acordes con la edad de los niños.
  • Respetar el ritmo de aprendizaje: Como muchos ya sabemos, todos podemos aprender, pero no todos lo hacemos el mismo día ni en el mismo momento; por tanto, es importante comprender que no todos los estudiantes alcanzarán el objetivo de la actividad el mismo día.
  • Reforzar positivamente: A todos nos gusta sentirnos halagados y mucho más a los niños. Cuando la felicitación viene de los maestros, los niños se sienten muy importantes y valorados; por tanto, no olvidemos felicitar, aplaudir y valorar los logros de nuestros estudiantes. Un sticker, un beso, un abrazo o una palmadita en el hombro también resultan muy valiosos. Debemos recordar motivar a quienes no alcancen la meta en ese momento, e impulsarlos a seguir adelante. Con estos últimos nos resultan frases como las siguientes: “ya lo conseguirás”, estás cerca”, “pronto lo lograrás”, “van bien”, entre otras.

En el próximo post encontrarás actividades de estimulación temprana para realizar en la escuela.

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Actividades de estimulación temprana