Como saben, el modelo educativo está cambiando, ya que la neurodiversidad reina hoy en día en las aulas.

Si nos vamos hacia la definición: “La inclusión educativa se ve como el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, y reduciendo la exclusión en la educación”. Todo, muy bien, pero ¿cómo?

Hemos elaborado el Decálogo inclusivo con el objetivo de orientar y ayudar a la comunidad educativa en este difícil proceso.

  1. La escuela es de todos y para todos. Si es necesario, habrá que eliminar todo tipo de barreras arquitectónicas, proporcionar apoyos visuales y asegurarles a todos los alumnos un ambiente relajado y organizado, para que se sientan cómodos, como en casa.
  2. Familias, alumnos y profesionales integramos un equipo. Todos trabajaremos juntos por y para beneficio del aprendizaje de todos los niños (con o sin necesidades educativas).
  3. Incluir es respetar la diversidad. Teniendo en cuenta la singularidad de cada uno, se debe trabajar para lograr en cada alumno los mejores resultados de SU aprendizaje.
  4. Se necesitarán apoyos y recursos. Para algunos niños resulta beneficioso el uso de materiales manipulativos para fomentar un aprendizaje vivencial.
  5. Conócete y conócelos. ¿Qué metodología sigues? ¿Sigues alguna? ¿Es inclusiva? Pregúntate si preparas los contenidos descontextualizados o se tienen en cuenta las características de todos los alumnos. La educación inclusiva no se puede lograr si no se conoce al alumno en todas las situaciones posibles, también su contexto familiar.
  6. A su ritmo. Teniendo en cuenta las características y necesidades de cada niño, cada uno aprenderá a su ritmo, que no ha de ser juzgado.
  7. Existen muchos aprendizajes. Se debe fomentar otro tipo de competencias, no solo académicas. Autonomía, creatividad, resolución de conflictos.
  8. Toda emoción será aceptada. Estaría bien, en caso de necesitarse, tener un espacio disponible donde el alumnado pueda autorregularse.
  9. La interacción social fundamental. Para que la educación inclusiva tenga éxito, se deberán crear las condiciones necesarias para que tengan lugar esas interacciones, planificando actividades colaborativas.
  10. ¡Fuera miedos! Sabemos que es complicado y que no siempre es posible tener un aula 100% inclusiva pero, ¡estamos juntos en esto! Entre todos podemos contribuir a este cambio cultural.