Por Erika Gómez.

  • Dedique tiempo para compartir con sus hijos (de esta manera no llamarán la atención con conductas inadecuadas)
  • Ejercite su paciencia: ellos son niños solamente una vez; respire profundamente, cambie de actividad y reincorpórese una vez más a lo que le pide su hijo.
  • Exprese su cariño con gestos y palabras (los niños necesitan escuchar de sus padres cuánto lo aman, necesitan sentirse amados, seguros y confiados); no haga tácito este sentimiento.
  • Dígale siempre y con mucha claridad lo que espera de él.
  • Comuníquese: dialogue abiertamente y permita expresar a su hijo sus ideas, emociones, opiniones, respetando siempre las normas del buen hablante y del buen oyente.
  • Transmita tranquilidad al dar (o repetir) alguna instrucción, indíquele de manera sencilla y clara la instrucción. No dé más de dos instrucciones al mismo tiempo.
  • Use el respeto para corregir comportamiento (su hijo es su reflejo).
  • Respalde sus palabras con hechos (congruencia).
  • No se enganche con el niño; evite desbordarse o tornarse agresivo. Estarás reforzando una conducta y él la repetirá en el colegio o en otro ámbito.
  • Aliente la colaboración mutua.
  • Establezca acuerdos sobre normas y consecuencias (escríbalas en un papel si es necesario); recuérdalas siempre.
  • Enfóquese en alentar las conductas positivas (siempre).
  • Emplee elogios, privilegios, manifestaciones físicas de afecto.
  • Felicite a su hijo cuando haga una buena acción.
  • Brinde oportunidades para que el buen comportamiento empiece a florecer.
  • Ofrezca consecuencias que pueda cumplir.
  • Haga cumplir las consecuencias.
  • Centre su acción disciplinaria en el aquí y en el ahora.
  • Concentre la atención en la conducta y no en la persona.
  • Evite suspender medidas disciplinarias (perdería autoridad).
  • Ofrézcale al niño opciones y dele la oportunidad de que pueda elegir.
  • Combine actividades, una que el niño disfrute y otra que prefiera no hacer.
  • Eduque en habilidades necesarias para la vida sana.
  • Ambos padres deben coincidir en la corrección de sus hijos; ningún padre debe hacer lo contrario en frente del niño. Ejemplo: si mamá le está llamando la atención, y papá interviene y quita la autoridad a la madre, esto se agravará, el niño se sentirá protegido por el padre que está apoyando negativamente esa conducta. Cada padre debe respetar la decisión de corrección de sus hijos, si un padre no está de acuerdo, no hacerlo frente a sus hijos; espere a estar un momento a solas para conversar y acordar la medida a tomar. Evitar estas acciones que perjudican la educación adecuada y correctiva. (Evita la desautorización).
  • No discutir frente a sus hijos.

Recuerde: amar no significa decir sí a todo. Castigar no significa que no ama al niño. Al contrario, porque lo ama lo corrige: amor con firmeza.